Respuesta a la Mesa Redonda del 12 de noviembre de 2013.


José Gabriel Barrenechea.

En la noche de ayer comenzó una nueva ofensiva mediática contra ciertos religiosos o líderes de iglesia que pretenden, si es que no lo han hecho ya, asumir una actitud cívica, o política. Y es que la Mesa Redonda pretendió dedicarse al Fundamentalismo Religioso, pero en realidad esta era solo una manera de entrar en asunto, sin de modo tan explícito expresar lo que en realidad preocupa. Tras el ataque a evangélicos y no congregacionalistas, pronto se vio la oreja peluda de la reacción gubernamental ante el intento de disputarles su amadísimo monopolio de lo político hacia el interior de la sociedad cubana, ahora desde uno de los pocos campos que ellos no dominan a plenitud.

Es de destacar que sintomáticamente los religiosos allí no resultaban muy representativos: Raúl Suárez, representante de un Consejo de Iglesias que reúne una ínfima minoría de los creyentes cubanos, y un señor radicado en los EE.UU., que de verdad se creyó que aquello tenía que ver con lo del fundamentalismo, y que en consecuencia aprovecho para soltar un largo discurso contra Efraín Ríos Montt.

Extrañamente, por ejemplo, no había ni un católico, con mucho la denominación religiosa más populosa en Cuba.

Los tiros se hicieron evidentes cuando una “psicóloga” presentó un estudio sobre esas nuevas religiones, que más que científico, resultaba, por lo claro del objetivo, más bien un informe de la labor de seguimiento de cualquier órgano de seguridad. Le preocupaba, a la analista de seguridad, por sobre todo el hecho de que esas religiones estén creciendo en base a mostrarse como una salida a la crisis que vive nuestra sociedad desde hace 23 años. “Que la mayoría de sus nuevos seguidores provengan de quienes buscan alcanzar la prosperidad de ellos y sus familias”. Una salida a esa crisis que, sin embargo, y he ahí lo que le molestaba a la “científica”, no sería abierta por los nuevos líderes que por cooptación dejaran los que hoy gobiernan, sino por una hornada de jóvenes líderes de iglesia, muy carismáticos, con recursos que escapan al control del estado.

Resultaba tan burda su exposición, que al señor procedente creo que de Atlanta, no le quedó más remedio que aclarar que la búsqueda de la prosperidad no era ni delito, ni pecado, y que por el contrario era algo que se debía estimular.

Lo de la procedencia de los recursos de esas religiones ocupó todo el final de la Mesa. Para entonces ya hasta el señor algo despistado había comprendido que lo del fundamentalismo no era en realidad más que una coartada, y una forma menor, en definitiva, de enlodar el prestigio de esos jóvenes líderes religiosos, y carismáticos. Lo importante era relacionar a estos con el dinero procedente de Washington. Presentarlos como no otra cosa que como herramientas del Imperialismo, y no como cubanos que en su gran mayoría desean que su país no termine despoblado por la tozudez oficial, y que para evitarlo aprovechan los únicos recursos que quedan fuera del control del Estado: los de sus iglesias radicadas en el exterior.

Claro, que allí en la Mesa todos se saltaron mencionar que en Cuba todas las religiones viven de apoyos “de afuera”; incluyendo el Consejo de Iglesias del compañero Raúl Suárez. O incluso muchas instituciones académicas independientes que hoy estudian “científicamente” el fenómeno de la penetración imperial-religiosa, como el Centro Marinello; en que no solo los viajecitos han permitido vivir muy bien a muchos, sino hasta los muchos dineritos, o regalitos (ninguno allí escribe en el cacharro que lo hago yo, por ejemplo, y todo gracias a la generosidad de “desinteresados amigos de afuera”).

Termino aclarando que soy un agnóstico, un librepensador y un católico cultural (una mezcla para nada incoherente), a quien preocupa sobremanera la difusión del fundamentalismo religioso en Cuba, pero no solo el cristiano, que ya hasta velos islámicos andan por ahí ocultando el rostro de bellas cubanitas, como también el regreso masivo a ciertas religiosidades (que no religiones) primitivas. Un todo eso, orgulloso hasta la soberbia casi de su personal criterio, que es buen amigo de quien hoy por hoy quizás sea el líder religioso, joven y carismático, por antonomasia en este país: Mario Félix LLeonart Barroso.

Y lo digo, para rebatir cualquier posible acusación de fundamentalista a su persona: Mario ha sido el alma y el organizador de los foros Patmos, que más que coartarme, me ha estimulado ha exponer, y defender mi personal opinión.

Mario, en una Cuba no atada al carro de la actual decadentocracia desgobernante, no sería más que una barrera a esa Cuba fundamentalista con que el compañero Suárez nos amenazó al final de la Mesa. Y una barrera difícil de saltar, a la que hasta escépticos metódicos apoyamos.

El pastor y amigo Mario Félix Lleonart en foto de la portada de Christianity Today

El pastor y amigo Mario Félix Lleonart en foto de la portada de Christianity Today

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