Prosperidad para la Virtud


Durante su discurso de clausura de la Primera Sesión Ordinaria de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el general presidente llamó a no tolerar la violación de la legalidad. Vano llamamiento en un país en que toda ley ha sido pensada para no dejarle casi ninguna posibilidad de desarrollar su iniciativa a los ciudadanos, pero en que a su vez estos últimos, y fundamentalmente tras 1989, no habrían tenido casi ninguna posibilidad de sobrevivencia de no atreverse a ejercer esa iniciativa y por tanto violar dichas leyes. Porque si aquí no se pertenece a ninguno de los estamentos privilegiados y se sigue vivo, es, a no dudarlo, porque se “inventa”, porque se “lucha”, porque se quiebran las leyes; si no usted, al menos alguien cercano de quien depende.

Uno de los legados del pensamiento de Carlos Marx es aquel que establece que su situación en el proceso productivo, y la naturaleza misma de este, determinan la concepción del mundo del individuo, sus metas, su comportamiento. ¿Cómo pueden entonces algunos que se catalogan de marxistas admirarse de la delincuentización de la conciencia social cubana? ¿Cómo esperar que individuos que se ven forzados a constantemente violar la ley para sobrevivir no terminen viéndose como hijos de sus madrecitas a los que el mundo entero quiere “joder”? ¿Cómo no esperar que adopten las típicas metas del delincuente, sus jergas, sus maneras, su violencia irrefrenable y su total irrespeto por normas de convivencia más elaboradas que las de la manada humana barrial?

El llamamiento a respetar las leyes no puede ser más que recibido con sarcasmo, si recordamos que son esos mismos que hoy llaman a tal los que por años inculcaron en la mente del cubano el irrespeto a las mismas. Porque en la Cuba posterior a julio de 1959 mandaban no las leyes, si no el Máximo Líder y sus decisiones discrecionales. Leyes y normas, que en muchos de sus maratónicos discursos, incluso eran presentados como sinónimos de burocratismos; y por ello, para salvar a la sociedad cubana de este terrible flagelo que se tragaba a los hermanos socialistas de Europa, él se echaba sobre sus anchas espaldas la titánica tarea de hacer lo que le diera la gana, o perdón, lo que le pareciera más conveniente para alcanzar el Porvenir Luminoso, sin ponerse a cotejar códigos legales ni ninguna otra monserga esquematizante y rutinaria.

Y el hoy general presidente no solo estaba entonces muy visible a su lado, identificándose en el subconsciente colectivo con el discrecionalismo (el dominio del mandante y no del mandatario), sino que en el fondo y en la superficie, él mismo ha establecido de hecho un gobierno semejante. ¿Cómo interpretar su pretensión de que todas las prácticas que se vayan adoptando, como por ejemplo la reducción de los mandatos a solo dos períodos, deban esperar a que a él le dé la gana de reunirlas, en algún momento futuro, en una propuesta de reforma constitucional? Pues no otra manera que la de mantener la costumbre, de reafirmarla más bien, de seguir rigiendo al país mediante métodos discrecionales, ya que es innegable que al menos mientras llega la reforma acá nos regiremos no por otra cosa que por la voluntad del general presidente de, y volvamos a usar el ejemplo, auto limitarse su propia estadía en el poder.

Recuerdo haber leído un texto de Martí en que se decía más o menos que la virtud no florece necesariamente en la riqueza, pero que si era imposible de encontrar en la extrema miseria. Y es que si de veraz se quiere que en Cuba se respeten las leyes y el cubano vuelva a brillar por su virtud, es necesario hacerla próspera.

Mas para ello es imprescindible abandonar cierto nacionalismo cerrero.

En Cuba algunos han decidido que en cuanto a la soberanía no se puede ceder ni un tantico así ¡nada!, pero en vista de ello y del hecho cierto de que en esta Isla los humanos solo podemos vivir autárquicamente a un nivel semejante al de los Taínos, no están consiguiendo más que despoblarla. Decenas de miles se marchan anualmente, y a diferencia de otros países donde emigran en lo fundamental los menos capaces o de menor preparación, de Cuba emigran los mejores, que aquí no encuentran ninguna posibilidad de realización en una sociedad que premia por sobre todo a los que “entren por el aro”, y sataniza a quienes tienen sueños propios y la decisión para defenderlos.

Pero no solo la Isla se despuebla por los que se marchan, sino también por los muchos que dejan de nacer, y que no dejan de hacerlo porque, como pretende el gobierno, nuestra sociedad haya adoptado los patrones de natalidad de las naciones desarrolladas gracias al esfuerzo educativo que innegablemente la élite nacionalcerrera ha llevado adelante. La realidad es que en la Cuba de hoy es una empresa digna de Hércules parir, criar o digamos calzar, a un niño. No en balde nuestro país es nivel mundial el que exhibe la diferencia más amplia entre el número de hijos que declaran desear los individuos entre 15 y 54 años, y el promedio real de hijos por mujer: los cubanos desearíamos tener 2,31 hijos promedio y las cubanas 2,13, mientras que el número que estas últimas realmente terminan pariendo fluctúa entre el 1,50 y el 1,62.

El sueño de los nacionalistas “de principios”, de los que sueñan con una independencia absoluta en un mundo cada vez más interconectado, de seguir sus dos principales tendencias amenaza en un siglo o menos con dejar a la Isla lista para ser descubierta de nuevo por el primer colonizador que llegue a nuestras costas; habitadas estas ya no por mansos taínos, sino por unas escasas decenas de miles antropófagos.

Para que los cubanos seamos de nuevo una sociedad de buenas costumbres, y respetuosa de la ley, es necesario crear empleos honrados con cuya remuneración cualquier cubana o cubano pueda fundar una familia, y es necesario dictar leyes realistas, que más para limitar su iniciativa, sirvan para promoverla. Y ello solo se logra, para comenzar, si nos abrimos a la inversión extranjera, preferenciando a la de nuestros emigrados, ya que el país requiere de fondos que es evidente no tiene para echar adelante lo mucho que podría hacerse; y si acabamos de abandonar la cruzada para salvar al mundo de los americanos que impulsara la generación del centenario.

Sobre esto último es bueno darse cuenta que si al presente los EEUU enfrentan la condena de la absoluta mayoría de los países del mundo por El Embargo, ¿qué ocurrirá el día que Cuba se convierta en una república democrática? ¿Cree en realidad alguien que podría justificarse ese Embargo al interior de una democracia si el objeto del mismo es otra democracia?

Por tanto matemos a una bandada de un solo tiro: Comencemos por establecer una democracia que se ocupe de hacer leyes realistas, y útiles, que ello a su vez obligará a los EEUU a levantar el bloqueo, con lo que podremos recibir los tan ansiados flujos de capitales, a los que volviendo al principio, nuestra flamante democracia podrá regular de modo que sirvan al interés común y no solo al de los mencionados capitales.

¿Existe otra propuesta? No lo creo.

Me perdonan si no puedo considerar a lo de empeñarnos en unos tales principios ultrancistas cualquier cosa menos una propuesta. Un suicidio heroico, desengañémonos, no es más que un suicidio, y como dijera don

Enrique José Varona

Enrique José Varona

: “Los pueblos no están destinados a suicidarse, sino a tratar de vivir progresando en bienestar, en cultura, en humanidad. ¿Lo conseguiremos con tanta ilusión, tanta palabra hueca y tanto volver los ojos hacia atrás?”.

Porque a ciento trece años de que nuestro gran filósofo escribiera estas líneas, ¿qué nos ha dejado tanta palabra hueca? A nada menos que a volver a nombrar a la cabeza del estado como mismo llamaban a Machado sus guatacas más empedernidos: general presidente, y a tener que sufrir discursos cargados de incorrecciones semejantes a los “háigamos” de aquel.

José Gabriel Barrenechea.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s