Teatrología Electoral Cubana I.


Frente a la placa con que los vecinos del Encrucijada republicano le rindieron sincero tributo a Don José de la Luz y Caballero.

Frente a la placa con que los vecinos del Encrucijada republicano le rindieron sincero tributo a Don José de la Luz y Caballero.

José Gabriel Barrenechea.

El Proceso Electoral Cubano se encuentra regido por la Ley no. 72, Ley Electoral, aprobada por la Asamblea Nacional en su sesión del 29 de octubre de 1992.

En Cuba se elige por votación de la ciudadanía a los Delegados a las Asambleas Municipales, especie de concejales de barrio, y se plebiscita entre la ciudadanía, aunque de modo harto manipulado, las propuestas de candidatos a Delegados a las Asambleas Provinciales, y a Diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular[i], que elaboran unas sui generis Comisiones de Candidaturas. También, a los ya elegidos a esos tres organismos legislativos, se les concede la gracia de aprobar o no las propuestas de candidaturas que las mentadas Comisiones les presentan para ocupar los cargos electivos de cada uno de sus organismos. En el caso específico de los Diputados, es bueno aclarar quese les concede el derecho a modificar total o parcialmente la propuesta de Consejo de Estado, el Poder Ejecutivo de la República,pero no a crearla. Porque también aquí el conformarlas es solo potestad de las ubicuas, y singulares, Comisiones de Candidaturas.

Los procesos electorales en que participa la ciudadanía son dos:

Las elecciones generales, en las que se plebiscita a los Diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, y a los Delegados a las Asambleas Provinciales, y en que se elige a los Delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular.

Las elecciones parciales, en las que solo se elige a los Delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular.

Los Diputados a la Asamblea Nacional y los Delegados a las Asambleas Provinciales resultan investidos por periodos de cinco años; mientras los Delegados a las Asambleas municipales por periodos de dos años y medio. Es por ello que los últimos son electos tanto en elecciones parciales como generales, mientras que Diputados y Delegados a las Asambleas Provinciales solo son plebiscitados en las generales.

El sufragio activo tiene pocas restricciones en Cuba. Al menos evidentes. No existen muchas más restricciones escritas que en cualquier otro país de América Latina, salvo la prohibición del voto para cualquier cubano que viva en el exterior, ya que para poder ejercerlo es indispensable haber residido por dos años de forma permanente en el país.

En el caso del sufragio pasivo ocurre lo mismo, aunque aquí sin embargo son un poco más evidentes las limitaciones al derecho de ser elegidos, al punto de ser a veces hasta reconocidas por los verdaderos Soberanos.

El proceso eleccionario en Cuba comienza con la convocatoria a elecciones que dicta el Consejo de Estado. Dicha convocatoriadebe publicarse en la Gaceta Oficial de la República con no menos de 90 días de antelación a las mismas. A continuación de dicha convocatoria, y sin que ninguna otra institución se inmiscuya con una propuesta o tan siquiera la posibilidad de considerarla, el Consejo de Estado designa una Comisión Electoral Nacional. O sea, el Poder Ejecutivo designa a su libre voluntad, sin mediaciones, controles o contra balances de ningún tipo, al Poder Electoral.

La mencionada Comisión Electoral Nacional tiene jurisdicción sobre todo el territorio nacional y está integrada por un Presidente, un Vicepresidente, un Secretario y catorce vocales.

Las funciones de esta Comisión son muy amplias y van, desde dictar las reglas complementarias a la Ley Electoral (nº 72), pasando por verificar el cumplimiento de los requisitos de los  propuestos a candidatos a Diputados para ocupar dichos cargos, hasta designar las personas que integrarán las Comisiones Electorales Provinciales. Esto último, unido a que estas Comisiones Electorales Provinciales designan a las personas que integran cada una de las Comisiones Electorales Municipales (o de distrito, donde estos existan), quienes a su vez designan a los integrantes de las Comisiones Electorales de Circunscripción, quienes hacen lo mismo con los miembros de las Mesas de los Colegios Electorales, deja en pie una sólida pirámide de poderes electorales a todo lo alto de un país ya de por sí muy verticalizado. Eficientísimo mecanismo, en definitiva, en canalizar el control y dirección del proceso electoral hacia el órgano que ha designado al primer eslabón de la cadena: El Consejo de Estado.

El siguiente paso significativo en el proceso electoral cubano es el de formación de los Registros de Electores.

Mucho elogian ciertos comentaristas foráneos el que en la conformación de los mismos el ciudadano cubano no deba invertir ni dinero, ni tiempo. A no ser de lo segundo, en el caso que desee subsanar algún error en la copia del Registro Primario. La cual copiala Comisión Electoral Municipal deberá publicar en lugar público y del mayor acceso, no más allá de 25 días después de la publicación de la convocatoria a elecciones en la Gaceta, y durante un plazo no menor de 30 días.

Parecen no advertir los ditirambistas foráneos, sin embargo, que ningún registro se hace solo, y que si este se elabora tan sin molestar al ciudadano, se debe a que alguien se ha tomado el trabajo de hacerlo por ellos. En específico esos personajes oscuros, de los que la Ley Electoral no nos dice nada: los responsables de los Libros de Registro de Direcciones.

La única referencia a estos particulares ciudadanos aparece en el artículo 56 de la Ley: “Los responsables de los Libros de Registro de Direcciones elaboran, dentro del término de los quince días siguientes a la publicación de la convocatoria a elecciones en la Gaceta Oficial de la República, una relación de los ciudadanos que siendo residentes en su demarcación, tengan, a su juicio, derecho al voto, de acuerdo con lo establecido por la Ley”. Sin embargo, por ninguna parte de la misma se establece quien designa a los responsables de dichos Libros que hasta de poder de interpretación de la Ley disfrutan.  Podría esperarse, lógicamente, que entre las 17 funciones de las Comisiones Electorales de Circunscripción se encontrará la de designar a los mencionados personajes, pero no.

Solo se puede encontrar una indirecta referencia a ellos, y una pista de a quien están adscritos en definitiva, en la función d). Allí se establece que entre las funciones de las Comisiones Electorales de Circunscripción está la de “participar en la elaboración de la lista de electores por cada Colegio Electoral con la cooperación de la Comisión Electoral Municipal y de las organizaciones de masas”.

Porque los tan llevados y traídos Libros, y sus responsables, se encuentran adscritos nada menos que a los paraestatales CDR, o Comités de Defensa de la Revolución. Libros que constituyen piezas clave en el control ciudadano por el estado cubano, ya que en ellos el CDR, una supuesta ONG, no solo registra a sus afiliados, sino a cualquiera que resida en el área a él asignada, en su “demarcación”.


[i]Cuba se divide de modo oficial en 15 provincias y estas a su vez en municipios. Algunos de los municipios más poblados, en esencia los que coinciden con grandes ciudades, se dividen a su vez en distritos.

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