Teatrología Electoral Cubana II.


José Gabriel Barrenechea.

Paralelo al subproceso de elaboración y publicación del Registro Primario, se desarrolla el de elección de los Delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular (AAMM del PP), especie de concejales o representantes de barrio. Elecciones que se realizan cada dos años y medio y que siempre anteceden, cuando coinciden, a las de Delegados a las Asambleas Provinciales del Poder Popular (AAPP del PP) y a Diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular (AN del PP), que se realizan cada 5 años.

Los candidatos a Delegados a las AAMM del PP resultan nominados por los ciudadanos en asambleas generales en cada una de las áreas  en que se divide una circunscripción electoral. Las cuales no pueden ser nunca más de ocho. El establecimiento de cada una de estas áreas es la primera de las funciones de las Comisiones Electorales de Circunscripción.

Estas asambleas de nominación de candidatos a las AAMM del PP solo pueden ser iniciadas si la Comisión Electoral de la Circunscripción comprueba previamente que los electores de dicha área han hecho presencia… no, por ejemplo, en mayoría simple o cualquier otra más clara expresión en cuanto a proporciones, sino en la muy ambigua: “masiva”. Es por esa ambigüedad legal que a los representantes de dichas Comisiones no parece preocuparles mucho el que casi ninguna de estas asambleas llegue a reunir ni el 50 % de los electores convocados. Ocurre esto incluso cuando alguna “autoridad” visita la asamblea, o cuando lo hacen las cámaras de la TV, que entonces solo filman ancianos.

Las propuestas de candidatos son hechas personalmente y a viva voz por el proponente, y se las vota luego a mano alzada. Cada una de estas asambleas solo puede elegir a un candidato. Pero como siempre deben ser dos por lo menos en la circunscripción, si en todas las áreas de esta ha resultado nominado el mismo candidato, en la última asamblea se procede, tras haber sido elegido el mismo que en todas las demás áreas, a nominar a un segundo candidato.

Con todos estos nominados, que por lo normal no pasan de dos, y nunca pueden ser más de ocho, se completa la boleta electoral en que los electores de la circunscripción ejercerán su derecho al voto.

Estos candidatos, como cualquier otro en Cuba, se encuentran privados de hacer campaña política. La Ley no le deja al votante, para su selección, nada más que el conocimiento personal que pueda tener de los candidatos, o el que pueda obtener de la lectura de una síntesis biográfica. En donde la idea central consiste en tratar de mostrar no otra cosa que la incondicionalidad del biografiado al gobierno actual, y a sus representantes en todos los niveles:

“Todo elector solo tomará en cuenta, para determinar a favor de qué candidato depositará su voto, sus condiciones personales, su prestigio, y su capacidad para servir al pueblo… la propaganda que se realizará será la divulgación de las biografías… de los candidatos… (artículo 171)”.

En el proceso de nominación en asambleas de área juegan un papel determinante los núcleos del Partido Comunista barriales, que no por gusto coinciden en su distribución territorial con las áreas y circunscripciones electorales. Son sus miembros, jubilados por lo general, y por tanto pertenecientes al sector más inmovilista dentro del Partido, quienes elaboran “secretamente” las propuestas de posibles nominados y a seguido las elevan a los niveles municipales del Partido para su aprobación. Son ellos también quienes, cuando estas vuelven aceptadas, o reelaboradas por el “partido municipal”, se encargan de primeramente asegurarse que los miembros del partido que no pertenecen a su núcleo, los dirigentes de los CDR´s implicados, y todos los elementos comprometidos del barrio conozcan por quien se debe votar; para por último montar el espectáculo que en un final son las asambleas de área (como muchos de estos jubilados no suelen tener ya muy buena la memoria, acuden al recurso nemotécnico de anotarse en un papelito el nombre de la persona a las que les toca proponer).

Debe aclararse, sin embargo, que a pesar de la apatía con que son recibidas las elecciones de “delegados”, por el escaso poder de solución de los problemas del barrio y sus habitantes que estos han demostrado en los 38 años que lleva en funciones la institución, en las asambleas de nominación todavía ocurren sorpresas.

Así, en ellas a veces no solo se presentarán las propuestas de los elementos comprometidos del barrio (de los anotados en los papelitos). De hecho no es en absoluto imposible que en ciertas áreas un ciudadano inesperado, y no muy bien visto por dichos elementos comprometidos, pueda salir nominado, gracias a la temeraria propuesta de otro ciudadano que se haya atrevido a ir a contracorriente.

Mas lo que sí es absolutamente seguro es que a continuación de dicha derrota los elementos comprometidos, espoleados por su orgullo desafiado de mandantes del barrio, y por sus estructuras superiores, lanzaran una ofensiva de terror en el área, y en toda la circunscripción, centrada contra el proponente y quienes apoyaron su propuesta. En general mediante el consabido cuestionamiento de sus intenciones como contrarrevolucionarias, o en el mejor de los casos de hacerles el juego. Intenciones o juegos que en Cuba pueden dejarte sin trabajo, o que pueden ponerte, en un país en que no alcanzan nunca los medios honrados y legales de ganarse la vida, como mismo reconoce el gobierno actual, demasiado bajo la lupa de los órganos policiales.

Pero no obstante no hay porque preocuparse. Si de todas maneras el no bien visto propuesto, por alguna increíble conjunción de circunstancias logrará salir electo el día de las elecciones, el sistema electoral cubano está concebido de tal modo que evitará no pueda seguir ascendiendo a continuación.

Y es que lo que podríamos llamar 1ª fase del proceso electoral, la que se presta para posibles sorpresas peligrosas para el poder, culmina aquí, con la votación para elegir los Delegados a la Asamblea Municipal del Poder Popular (AM del PP), y en específico con la posterior constitución por los elegidos, en un plazo no mayor de 21 días, de la nueva Asamblea.

A partir de ese instante comienza lo que llamaremos 2ª fase, y en que el poder ya no deja ningún cabo suelto a la posible nominación, y posterior elección, de elementos no agradables para él. Más que nada gracias a la nueva pirámide de instituciones que se vuelven determinantes en dicha fase: La de las Comisiones de Candidaturas.

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