Carta Abierta.


José Gabriel Barrenechea.
El Hidalgo no es un político: No poseo esa capacidad que le permite al verdadero político aceptar con frialdad los daños colaterales, los padecimientos de próximos o de incluso cualquier otro ser humano; porque para mí no hay enemigos y amigos, a la manera que para ustedes,solo humanos.
Pero el Hidalgo si es un fanático de la libertad de pensamiento, y de expresión. Al final creo que lo que pensamos u opinamos es lo único que en realidad somos: cogito ergo sum. Antes de renunciar a ejercer eso que no es un derecho, sino el supremo deber del humano, es preferible simplemente dejar de ser; porque cuando se acepta callar y en su lugar aplaudir, ya se ha muerto de la peor manera. La ignominia es la más horrible de las muertes; la existencia como marionetas, es un castigo más terrible que el de los infiernos-incluso que esos particulares infiernos que tan capaces para armar son sus policías del pensamiento.
Soy capaz de aceptar no hacer proselitismo político, de abandonar Plural, porque no soporto el sufrimiento ajeno, la desesperación de padres o madres de familia a quienes se los condenará a no conseguir trabajo, a la persecución policiaca que no les permitirá adquirir los escasos medios de subsistencia, por la izquierda, de que en definitiva vivimos en Cuba. Pero antes de callar prefiero morir.
El Hidalgo va a seguir pensando y escribiendo, ahora más que nunca, de madrugada, en medio de la multitud, en el ardor de las tardes de agosto, en la angustia de los días grises en que Ella ya no está. No me importa la aparente soledad, el aparente aislamiento. Sobre mi hombro derecho, mientras escribo, siento la nerviosa mano de Martí, sobre el izquierdo, la firme de Agramonte, a mi alrededor me dictan Varela, Delmonte, Pepe de la Luz, Saco…
No seré nunca, como ven, un lobo estepario. Un loco con el dedo del medio levantado en medio de la multitud. Un pez a contracorriente: Formo parte de una tradición, de la desmesurada tradición cubana, a la cual me debo.Una tradición que como occidental comienza en realidad en Tales de Mileto, y en su supremo acto de desprendimiento intelectual.
De ahora en adelante nadie podrá acusarme por lo que le suceda a alguien más a mi alrededor, fundamentalmente entre mis seres queridos o amados. Yo ya he dado muestras claras de ser capaz de sacrificar lo prescindible, para sofocar el sufrimiento ajeno; de a diferencia de ustedes, no jugar con las personas como piezas descartables, o de cambio: Pero nadie tiene derecho a pedirme que sacrifique lo que soy. Además, sé que esas mismas personas tan próximas a mí, que me aman, no me lo permitirían.
Si la intención es callarme, vengan por mí: Arreglen un proceso en que se me acuse de ladrón, de traficante de marihuana, truquen una foto mía y preséntenla conmigo dotado de una enorme cadena de oro, con su correspondiente dentadura del mismo material, rodeado además de los peores delincuentes, obliguen a alguna pobre mujer a acusarme de acoso sexual, o de estafar a una pobre ancianita, y digan, para culminar, que le partí una costilla al pobrecito e infeliz policía de 300 libras que vino a arrestarme por esos delitos.
O cumplan simple y llanamente con sus amenazas de muerte, “casual”. Desgraciadamente ya no está en mis manos que en caso de consumarse tal solución no se divulguen las amenazas correspondientes, que si así fuera, les dejaría las manos libres a sus sicarios.
Yo estoy a bien con mi conciencia; ¿lo están ustedes, señores que se creen los Amos de Cuba? Yo soy capaz de pedirle a los europeos, como ahora hago, que levanten la posición común, porque creo que al menos algunos mendrugos de prosperidad se escaparán de sus bien surtidas mesas de gerentesen jefes, y ayudarán a aliviar la situación del pueblo cubano, ¿pero serían ustedes capaces de renunciar a sus privilegios, a su amada posición de machos alfas, de perdonavidas, de guapos del barrio, si ello implicara una mejoría para nuestro pueblo?
Ustedes y yo sabemos que no. La respuesta es clara: son ustedes la peor clase política que ha debido sufrir este país. Lo de menos por las vilezas de que se valen para acallar el pensamiento diferente, que ya otros lo han hecho antes, sino por su absoluta incapacidad para hacer nada bien: excepto claro, aislarse, y encerrarnos de paso.
La Historia no los absolverá, practicantes del mismo pensamiento maniqueo de George W Bush (o conmigo o contra mí). Pero tampoco sueñen, en esos momentos en que en medio de la soledad la conciencia los remuerde, con que los absorberá en el olvido.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s