Producto Interno Bruto (PIB) percápita.


José Gabriel Barrenechea.
Decirnos, como en “La Revolución Cubana. Premisas económicas y sociales” de Orlando Valdés García, que el percápita del ingreso nacional era de 352 pesos en 1951, así, sin más ni más, sin tan siquiera comentarnos de paso la casi equivalencia de nuestro peso con el dólar por ese entonces, es una burda manipulación. Fuera de contexto, para sujetos que poco o nada han escuchado de la natural tendencia del dinero a perder su valor, semejante cifra suena cual contundente afirmación de nuestra extrema pobreza para el último año, del último de nuestros gobiernos democráticos.
En el año 1970, en medio del Esfuerzo Decisivo que sacaría para siempre a nuestra patria del subdesarrollo, La Zafra de los Diez Millones, se publicó por Ciencias Sociales un pequeño pero sustancioso libro: “Países pobres, países ricos”, del belga L.J.Zimmerman. De éste he tomado los datos que me han servido para elaborar las dos tablas siguientes:
Tabla I

Región Ingreso percápita 1952-54 ($)
América del Norte(EE.UU. y Canadá) 1810
Europa Noroccidental 670
URRS 500
Europa Suroriental 290
América Latina 260
Japón 180
China 50
Cercano Oriente 135
Lejano Oriente 110
Asia suroriental 64
Africa Subsahariana 70

Tabla II

País Ingreso percápita 1952-54($)
EE.UU 1860
Francia 730
Argentina 460
Chile 360
Cuba 310
Italia 300
España 230
Brasil 230
México 220
Portugal 180
Costa Rica 140

Resulta evidente que para el periodo referido cedíamos ante América del Norte, Europa Noroccidental, Australia y Nueva Zelandia, la URSS y algunos de sus satélites, Argentina, Venezuela y Chile, pero superábamos al resto del mundo, incluyendo a países como Japón, España e Italia (Asia menos la URSS y toda África, la mayor parte de América, casi toda la Europa Mediterránea y suroriental).

Debido a la ausencia de valores creíbles para nuestro PIB en la actualidad, se me dificulta hacer una comparación entre las dos épocas. El valor de 5200 dólares percápita, presentado por el ministro de economía José Luis Rodríguez a la Asamblea Nacional, el 21 de diciembre de 2002, se basa en la existencia de servicios que solo se brindan nominalmente para una gran parte de la población como transporte, higienización urbana, agua corriente y potable; en los precios que otros, como los de salud y educación, tienen en EE.UU., donde son mucho más caros que en ninguna otra parte del mundo, cual nos demostró Michael Moore en su multipremiado “Zicko”; y en cifras evidentemente muy infladas del consumo de alimentos, que increíblemente no son similares a las de 1989, como se nos dice en el referido informe, ¡sino que incluso las superan!, acercándose a los valores del mejor año en nuestra historia en este aspecto, 1986.

Pero además, tampoco se restó a los exagerados cálculos que originaron esa cifra de 5200 dólares la creciente descapitalización del país. Con posterioridad a la presentación de la cifra arriba indicada el mismísimo Presidente de entonces gastó noches enteras haciendo malabares con el precio de un litro de leche, pero para nada se consideró la desaparición de industrias, el empeoramiento de nuestros caminos y acueductos, o de los graduados de todos los niveles de enseñanza.

Sin embargo, aun así se puede intentar un cálculo aproximativo. Considerando por un lado que existen relaciones entre el consumo de corriente y el PIB percápitas, lo que nos aproximaría a China y sus 1 490 dólares (2004), y por otra parte, el aún algo mayor desarrollo en Cuba de los servicios, sin olvidar por último la existencia de un enorme sector de la economía sumergido- quizás el 35%, podemos aceptar la cifra de 3 200 dólares. Y con ese valor, con el que estoy seguro no muchos estarán de acuerdo por considerarlo demasiado crecido, unido a los que nos brinda la Enciclopedia Encarta 2006, podemos armar la tabla siguiente.

Tabla III

País Producto Interno percápita 2004 ($)
EE.UU. 39 880
Francia 33 900
Italia 29 140
España 24 360
Portugal 5 970
México 6 520
Chile 5 840
Costa Rica 4 350
Argentina 3 990
Brasil 3 500
Cuba 3 200

No creo que haya mucho que decir. Aunque las primeras dos tablas no tratan exactamente de lo mismo que esta tercera, en aquellas del ingreso y en ésta del pib, no obstante su equivalencia nos permite perfectamente comparar las posiciones entre ellas. Así, es evidente el cambio de posiciones: Del lugar 5 en la tabla II, al 11 en esta III.

Pero quizás nada nos evidenciará más este retroceso, que una comparación entre nuestros valores correspondientes y la media mundial de los mismos para cada uno de los momentos históricos antes tenidos en cuenta:

Tabla IV

Año I-Ingreso ó PIB percápitas cubanos ($) II-Ingreso ó PIB percápitas mundiales ($) Relación I/II
1951 310 340 0,91
2004 3200 8000 0,4

Se nos podría argumentar que retrocesos semejantes, o peores, han experimentado la gran mayoría de los países latinoamericanos, en el especial caso de la Argentina del 1,3 al 0,5.Pero el hecho es que en ningún otro de esospaíses se le pidió a sus pueblos sacrificiossemejantes que al nuestro, entre ellos que le cediéramos el ejercicio de la soberanía a una pequeña elite, dizque, de lograr sacar al país del subdesarrollo económico.

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