En defensa del pago semanal.


José Raimundo Andreu.

 El 23 de mayo de 1940 el autor presentó una Enmienda Adicional al artículo 72 del Dictamen (el anteproyecto de la Constitución). Su texto era el que sigue: “Los jornaleros percibirán su salario en plazo no mayor de una semana”. A continuación publico fragmentos de sus palabras de defensa, y que indudablemente influyeron en el que la Enmienda resultara aceptada de modo íntegro, y en que pasara a formar parte del artículo 64 de la Constitución definitiva:

Señor Presidente y señores Delegados:

Una Constitución debe recoger siempre en sus prescripciones el estado de necesidad de los pueblos en el momento en que se redacte. Por eso, el Convencional que habla ha sometido a la consideración de esta Asamblea la Enmienda a que se acaba de dar lectura, que recoge un estado de necesidad de las clases trabajadoras de nuestro país.

El trabajo, indudablemente, tiene como fin esencial el mantenimiento, la subsistencia de las personas que le realizan, y este trabajo tiene como retribución directa el salario.

El salario, entre sus condiciones sustanciales, debe tener la de ser inmediato y efectivo, porque tendiendo, como debe tender, al mantenimiento de la vida del que lo realiza, es innecesario justificar la necesidad de obtener la retribución del trabajo efectivamente después de cumplido.

La situación económica, estrecha y dura que la economía nacional viene sufriendo en los últimos años, ha impuesto la necesidad, sin entrar en las razones que pudieran ser causales para los patronos, de salarios bajos, de salarios tan ínfimos que nos sorprendemos diariamente de que con ellos pueda mantenerse familias numerosas, con pequeñuelos al abrigo de los padres, en bohíos y casas en que todo es necesidad, en que todo es hambre, de pan, de auxilios, de servicios, y ese salario mínimo se ve, por las condiciones de inseguridad, por su insuficiencia y retardo en recibirse, disminuido en su valor real, de manera tal que cuando un trabajador tiene como salario 80 centavos, en realidad no son 80 centavos, porque esa cantidad nominal se ve mermada por el medio económico estrecho en que el trabajador se desenvuelve, se reduce a cantidades mucho menores porque no disponiendo de crédito el trabajador tiene necesariamente que depender de comercios dependientes del patrono o de la empresa donde trabaja, donde su jornal de 80 centavos en precio de venta de mercancías se ve reducido a un valor real de 50 centavos, de manera tal que en el momento de estrechez económica de nuestro país, en los momentos de intensas dificultades por que atraviesan las clases proletarias cubanas, vemos reducidos los jornales mínimos señalados por la Ley, a cantidades mucho menores haciendo insostenible la supervivencia de quien con su trabajo, viene a ser el órgano fundamental de la economía nacional, que es el trabajador.

Por estas razones, para asegurar el pago del salario, producto del esfuerzo del trabajador, y por las necesidades que he apuntado, en la época de penuria económica que confronta nuestro pueblo, pido a la Convención que apruebe la Enmienda presentada.

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