Brevísima historia alimentaria: 1950-presente.

José Gabriel Barrenechea.

En 1950 el consumo promedio de kilocalorías a nivel mundial era de 2470 diarias. En Cuba, en el año 1953 y según el sociólogo Norman Jolliffe, de 2 580. La FAO, sin embargo, que por entonces cifraba en 2500 Kcal diarias la cantidad mínima aceptable, daba para nuestro país, en el primero de los años citados, un valor de 2 870 Kcal, lo que nos situaba en el lugar 26 entre otras 96 naciones. En específico en las Américas solo nos superaban, según esta respetable institución de Naciones Unidas, EE.UU., Canadá, Argentina y Uruguay.

En la tabla I he reunido los valores correspondientes a parte del dilatado periodo revolucionario.

Tabla VIII

(Elaborada a partir de con datos obtenidos de la revista “Economía y Desarrollo”, publicada por la Facultad de Economía de la Universidad de la Habana)

Año Energía (Kcal.) Proteínas(g)
1965 2 552,0 66,4
1966 2 595,0 64,6
1967 2 628,0 67,4
1968 2 642,0 67,7
1969 2 501,0 67,3
1970 2 565,0 68,8
1971 2 698,0 71,4
1972 2 603,0 71,4
1973 2 496,0 69,7
1974 2 617,0 72,0
1975 2 622,0 71,4
1976 2 705,0 73,9
1977 2 694,0 72,8
1978 2 782,0 74,4
1979 2 764,0 70,8
1980 2 867,0 75,0
1981 2 885,0 78,0
1982 2 872,0 76,2
1983 2 910, 0 77,4
1984 2 954,6 78,9
1985 2 929, 0 79,0
1986 2 976,7 79,7
1987 2 899,5 77,3
1988 2 908,0 77,9
1989 2 845,0 76,5
1990 2 727,0 72,8
1991 2 489,0 65,6
1992 2 490,0 65,6
1993 2 276,0 55,5
1994 1 853,0 46,0
1995 1 948,0 47,7
1996 1 993,0 49,7
1997 2 160,0 52,6
1998 2 176,0 54,3
1999 2 262,0 56,3
2000 2 578,0 47,7

Al comparar los datos de la tabla anterior con los de Jolliffe, nos damos cuenta de que en cuanto a alimentación, el nuevo sistema socio-político no vino a despegarse definitivamente de los valores de 1953 hasta bastante entrados los setentas.

Y obsérvese que hemos escogido nuestra fuente de base (Jolliffe) ya no imparcialmente, sino en oposición a nosotros mismos. No solo porque, por ejemplo, podíamos haber tomado los más favorables datos de la FAO, sino también porque a cualquiera que conozca un poco de nuestra historia no se le oculta el hecho de que 1953 no fue un año muy boyante para nuestra economía:El significativo recorte de la zafra de ese año, conjugado con los relacionados bajos precios del azúcar en el mercado internacional, provocados en primera instancia por el inesperado apaciguamiento del conflicto en Corea, hicieronque nuestra economía se contrajese en casi un 15% en ese año.

Es de señalar que la remontada de mediados de los setentas se corresponde precisamente con nuestra entrada en el CAME, en condición de nación en extremo favorecida.

La caída de la URSS y sus satélites, casi veinte años después, hundiría nuestro consumo muy por debajo de lo que la FAO considera en la actualidad como lo necesario para satisfacer la necesidad mínima. Tan profundo, que llegamos hasta el nivel 3, de cinco que establece el mencionado organismo de acuerdo con el porciento de la población total que en cada país se encuentra subnutrida: Este porciento, en la Cuba del periodo 1996-1998, ascendía al 19%, comparable con el 18% de Sudán, o el 20,5% de la India.

A partir del 2000 carecemos de fuentes confiables. No obstante, podemos al menos demostrar que los datos entregados por las autoridades se encuentran fuera de toda realidad, y que en consecuencia aunque nuestra situación alimentaria con respecto al periodo 1993-1998 ha mejorado, no lo ha hecho de modo en realidad sustancial. Téngase en cuenta que, en el periodo que llega hasta el presente y comienza en el 2000, nuestros volúmenes físicos de importación de alimentos no han crecido como deberían para explicar, dada la baja de nuestra agricultura, el supuesto y extraordinario crecimiento del consumo de alimentos del cubano.

En este sentido se debe recordar que a fines del año 2002 el hoy tronado ministro de economía, José Luis Rodríguez, presentó un informe ante el máximo órgano aprobativo de nuestro país, ante la Asamblea Nacional, al parecer inspirado en el aquello de que a más grande la mentira más fácil su digestión: Según el mismo el consumo percápita del cubano para ese año era de 2 916 Kcal y de 76,8 g de proteínas diarias. Lo que hubiera significado, de ser verdad, que en el plazo de solo dos años, entre el 2000 y el 2002, se habría aumentado respectivamente el primero de los índices en 338 Kcal (tanto como entre 1973 y 1980), y el segundo en 29,1 g (sin comparación: entre 1973 y 1986, solo aumentó en 10 g).

Mas si en ese informe se daban cifras en verdad infladas en cuanto a la alimentación del cubano, en el presentado por el mismo señor, y ante la misma institución, cinco años después, se pierde ya toda medida: Nada menos que de 3 287 Kcal y 89, 9g.

Compárese si no dichos valores con los de la tabla I; en específico con el año 1986, el mejor de los allí representados. Solo en el consumo de energía los valores del 2007 superarían en aproximadamente un 11% a los de dicho año, y en más de un 12% a los del consumo de proteínas. ¡A 1986, un año que, para los que como yo lo vivimos muy jóvenes, se nos aparece hoy como salido de una brumosa leyenda, un año en que cualquier ciudadano podía almorzar y comer,“bien”,en un restaurante promedio con su sueldo de ese día!

Pero no nos quedemos aquí. Observemos la siguiente tabla, preparada con los valores que la FAO informó para el 2002, y que hemos tomado de la Enciclopedia Encarta 2006.

Tabla IX

País Energía(Kcal) Proteínas(g)
EE.UU. 3 620 112
México 3 140 80
Argentina 3 120 97
España 3 290 104

Si lo que se dice en el referido informe de 2007 fuera cierto, pues nada, que nos habríamos encontrado al mismo nivel que los españoles de antes de la crisis que hoy viven, nuestro consumo de energía sería incluso superior al de los mexicanos (quienes ocupan al presente el segundo lugar mundial en cuanto al porciento de su población obesa), y ni que decir de que en proteínas nos faltarían solo 7 gramos, par de onzas de carne de res, para alcanzar a los carnívoros argentinos.

Por cierto, ambas sartas de mentiras… perdón, informes, antes de llegar a la Asamblea Nacional, resultaron aprobadas en el Consejo de Ministro.

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¿Es Cuba el país latinoamericano que más ha logrado disminuir su mortalidad infantil?

por José Gabriel Barrenechea

Fue el propio Fidel quien en la Plaza de la Revolución, el día 2 de enero de 1967, asentó la cifra que andando el tiempo se convertiría en uno de los principales caballos de batalla de su gobierno: “Algo similar ha ocurrido, por ejemplo, con los niños que perecen en el primer año de edad; que antes de la revolución eran más de 60 por mil y en la actualidad se ha reducido a 37…” Este 60 por mil es, por ejemplo, la cifra que suelen citar Salim Lamrani y Fernando Ratzbel en sus trabajos. Mas no es, sin embargo, la que se nos ofrece en el Anexo Estadístico de en un libro tan bien informado como Erradicación de la Pobreza en Cuba (Ciencias Sociales, La Habana, 1987), de José Luís Rodríguez y George Carriazo Moreno, sino más bien la de 32,5 por mil. No obstante, por concordar mejor con la serie que de este indicador publicara el periodico Granma en su edición del 4 de enero de 2010, y que reproducimos a continuación, preferimos admitir como la correcta la cifra de 40 por mil que puede leerse en el cuerpo de la mencionada obra.

Año Valor(por mil)
1960 37,3
1961 39,0
1962 41,7
1963 38,1
1964 37,8
1965 37,9
1966 37,3
1967 36,4
1968 38,3
1969 46,7
1970 38,7

Ese mismo criterio de coherencia, o más bien continuidad matemática, que hemos invocado para admitir el 40 por mil en lugar del 32,5 por mil, nos permite también descartar el pretendido 60 por mil de 1958. Y es que resulta muy poco creíble que entre este último año y 1960 se hubiera logrado dar el salto que habría permitido rebajar nada menos que en 23 puntos el referido indicador (de 60 a 37,3). Sobre todo si recordamos que entre dichos años media uno tan desorganizado como 1959, en el que no solo se efectuaron cambios profundos en muchos hospitales, algunos a la brava, como en el caso de la dirección del Calixto García por el DEU (Bohemia, febrero-marzo de 1959), sino en que en general el país fue por completo puesto de cabeza.

Más bien la persistencia de dicho indicador alrededor del 40 por mil durante toda la década de los sesentas, como nos lo muestra la serie, nos hace pensar en un escenario mortalitymás probable: Que ese 40 por mil era el valor correcto para el año inmediato anterior a 1959, y que durante la mencionada década de los sesentas el gobierno revolucionario, aun al haberse marchado más de la mitad de los médicos, y con un índice de natalidad que no decrecía, logró la heroicidad de mantener dicho indicador en el rango que lo había encontrado al hacerse del poder.

¿Pero en definitiva resultaba mucho o poco ese 40 por mil? Para entenderlo debemos poner en contexto dicha cifra.

Gracias a Mijail Bedni y su ensayo mortality, publicado en Procesos Demográficos (Academia de Ciencias de la URSS, Moscú, 1983), hemos elaborado la siguiente tabla:

País Mortalidad hasta 1 año de edad por cada 1000 recién nacidos(1972)
Egipto 99,6
México 60,9
Venezuela 51,6
Portugal 41,4
Hungría 32,2
Italia 26,9
EE.UU. 19,1
RDA 17,6
Suecia 10,8

Es claramente visible que a pesar de que a propósito hemos optado por no registrar a naciones del África Subsahariana y de Asia, y de los catorce años que median entre estos datos y el de 40 por mil de Cuba en 1958, catorce años de mejoras mundiales de dicho indicador, situarlo aquí no hubiese implicado el tener que intercalarlo en la parte superior de la tabla. O lo que es lo mismo: Que la mortalidad infantil en Cuba registrada en 1958 era de privilegio a nivel mundial  incluso tres lustros después.

Para finalizar, y aun cuando admitimos que no se puede negar por completo lo positivo de su desempeño (ya hemos usado la palabra heroicidad al referirnos a uno de sus logros), ¿preguntémonos si es verdad que la obra de la Revolución, al menos en cuanto a la disminución del índice de mortalidad infantil, no ha tenido comparación en América Latina?

En su más arriba citado discurso de 2 de enero de 1967, Fidel continúa: “Otros países de los que estaban más próximos a nosotros (en 1958) eran: Costa Rica, con 77,6; Argentina tiene 61; Chile tiene 111 por mil- es decir, una cifra tres veces mayor que la de Cuba” (¿tres veces mayor que el 60 por mil?, ¿es que acaso el Comandante a sus 40 ha cometido un error aritmético tan grosero?, ¿o es que sin darse cuenta ha calculado en base a la cifra de 40 por mil, o 32,5, vaya a saberse por qué?).

A su vez, basándonos en la ya referida edición de Granma correspondiente al 4 de enero de 2010, podemos reunir en una tabla los datos correspondientes a cada uno de los países mencionados por el Comandante, 50 años después:

País Tasa de mortalidad infantil por cada mil nacidos vivos (2008). Número de veces que disminuyó la mortalidad infantil en relación con los datos dados por Fidel en su discurso de 2 de enero de 1967
Argentina 15 4
Costa Rica 10 7,7
Chile 7 15,9
Cuba (usamos el 60 por mil) 4,8 12,5

O sea, aun si aceptáramos el tan llevado y traído 60 por mil cubano para 1958, el mayor milagro sanitario de nuestra región, en cuanto a la disminución de la mortalidad infantil, lo habría conseguido Chile. Ya que si en el periodo Cuba la disminuyó en 12,5; Chile, al pasar de 111 por mil a 7 por mil, lo hizo en un poco más: 15,86.

Pero si calculamos en base al 40 por mil, entonces la diferencia sería todavía más clara: de 8,33 veces en el caso de Cuba, contra el referido 15,86 chileno. ¡Una disminución casi dos veces superior!

La respuesta es en consecuencia clara: Cuba no ha sido la nación latinoamericana más exitosa en disminuir su índice de Mortalidad Infantil; y lo que ha logrado en esta, que el gobierno cubano ha convertido en su competencia favorita, en no en poca medida se debe a la privilegiada posición con que partió desde 1958, y además a su mucho menor índice de natalidad histórica, como veremos en un posterior trabajo.

Cuba en el contexto latinoamericano: Esperanza de Vida

por cuba1José Gabriel Barrenechea.

En su ensayo El Mundo Contemporáneo: Estado de Salud de la Población, publicado en Procesos Demográficos (Academia de Ciencias de la URSS, Moscú, 1983), Mijail Bedni escribió: “En los años 50, la duración potencial de la vida de las personas al nacer constituía en el mundo 53 años (término medio), con la particularidad de que en los países económicamente desarrollados era de 70 años, y en los países en desarrollo, 50.”

Para Cuba, según Erradicación de la Pobreza en Cuba (Editorial de Ciencias Sociales, 1987), de José Luís Rodríguez y George Carriazo Moreno, dicha duración potencial era en 1950 de 62,5 años, y en el periodo 1955-60, a pesar de la guerra civil que según el discurso oficial arrancó 20 000 vidas en una población de poco menos de 7 millones, solo bajó hasta 61,8 años. Lo que implicaría necesariamente que, o la cifra de víctimas ha sido muy exagerada, o que paralelamente a los estragos de la guerra civil, la esperanza de vida ha mejorado tanto que ha sido capaz de casi subsanar la sangría que representó el esfuerzo antibatistiano.

Pero con todo y lo dicho, al referirse a esa cifra de 62,5 años, solo un poco menor al 66 de Francia o el 65,4 de Italia, algunos hoy no atinan a encontrarle un mejor adjetivo que el de “espantosa”. Mala selección lingüística que demuestra más que nada o que se vive con la mentalidad de primitivo a la que se refería Ortega y Gassett en su ensayo La Rebelión de las Masas, o que quien así adjetiva solo pretende manipular nuestras cuerdas con el fin de conseguir de nuestra parte un apoyo político instintivo.

Algo más puede ser demostrado utilizando este índice. De hecho ninguno como él para situar realmente en contexto, en su contexto, los logros sanitarios del gobierno revolucionario: Para ello utilizaremos la siguiente tabla (elaborada gracias a diversas fuentes en los ensayos de Población y Nuevo Orden Económico Internacional (Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1988) y a la Enciclopedia Encarta 2009:

País Esperanza…(1960-65) Esperanza(2008) Aumento
México 59,2 75,8 16,6
Guatemala 48,2 70,0 21,8
Costa Rica 63 77,4 15,4
Brasil 55,9 72,5 16,6
Argentina 66,0 76,5 10,5
Chile 57,6 77,2 19,6
Venezuela 58,9 73,5 14,6
Bolivia 43,4 66,5 23,1
Nicaragua 47,9 71,2 23,1
Cuba 65,1 77,3 12,5

 

Lo evidente es que en este apartado no hemos sido ni con mucho quienes más han avanzado en Latinoamérica, al menos de 1959 a la fecha. Puede verse además, en la tabla anterior, que para ese año, 1959, Cuba solo cedía a la Argentina en cuanto ha este indicador tan representativo de la salud de un pueblo.