De cuando hasta la “derecha” también ayuda.

José Gabriel Barrenechea.

Siempre que a posteriori de 1959 en Cuba se ha querido contrastar negativamente el antes con el después de esa fecha, se ha echado mano infaltablemente del estudio: ¿Por qué la Reforma Agraria? Paradójicamente una investigación de la “derecha católica”, de la Asociación Católica Universitaria (ACU),en que se presentancomo de espantosas a las condiciones de vida de nuestros asalariados agrícolas a mediados de los cincuenta.

¿Pero en verdad sirve el citado estudio para tal descalificación, si se lo considera con el desapasionamiento que nos dan los casi 60 años transcurridos desde su primera publicación?

Casi al inicio del estudio puede leerse: “La talla promedio de trabajador agrícola es de cinco pies y cuatro pulgadas (161 cm)… De acuerdo con esta talla promedio, y basándonos para el cálculo en las tablas comúnmente aceptadas tendríamos que aceptar (sic) que el peso promedio de nuestro trabajador agrícola debiera ser de 153 libras (69,5 Kg.). En nuestra encuesta, sin embargo, este aparece con un peso inferior, 16 libras por debajo del promedio teórico (137 libras=62,2 Kg.). Este dato concuerda con el índice de desnutrición, que es de 91%”.

Pero si en las tales tablas que usaron los señores encargados del estudio, nuestro guajiro de mediados de los cincuenta caía de lleno dentro de la categoría de desnutrido, ya no ocurre lo mismo al utilizar las del tomo I de Medicina General Integral. Libro de texto oficial de nuestras escuelas médicas:

Tabla I (fragmento)

                                               Percentiles
Talla(cm) 3 10 25 50 75 90 97
161 47,3 kg 50,8 kg 54 kg 59,4 kg 66,7 kg 72,6 kg 77,8 kg

Como a propósito, al pie de la tabla se advierte: “…el individuo estaría en riesgo de obesidad si su peso se encontrara en un valor ubicado por encima del percentil 75 y hasta el percentil 90 y… Si por el contrario su peso se encontrara por debajo del percentil 10 y hasta el 3 estaría en riesgo de desnutrición y si estuviera por debajo del percentil 3 se consideraría desnutrido.”

Resulta evidente que después de consultar sus libros ningún médico cubano contemporáneo se atrevería a llamar desnutrido al asalariado agrícola nuestro de 1956. Con sus 62,2 Kg de peso promedio, nuestro campesino estaría un poco por encima del percentil 50%, y por tanto, según los actuales criterios médicos, deberá considerárselo muy lejos no ya de estar desnutrido, sino incluso ni en riesgo de ello. Por el contrario, más bien nuestro galeno le llamaría la atención a cualquiera que tuviera el peso que en el estudio se consideró como el ideal (69,5Kg), sobre los problemas que para la salud conlleva el sobrepeso.

Porque lo cierto es que nuestros criterios en esto de la salud, el peso y la buena figura ya no son los mismos que en los años cincuentas del siglo pasado: Por ejemplo, las chicas de Tropicana en tiempos de Nat King Cole, se nos asemejan hoymás a las rinocerontas danzarinas de la película de Disney Fantasía, que a verdaderas mujeres poseedoras de algún sex appeal.

En todo caso una desapasionada lectura de este estudio de la ACU solo consigue hacernos sentir indignados en igual medida tanto por las condiciones de vida de nuestros desposeídos del campo prerrevolucionario, como por las de casi todos nosotros en el presente.

Para comprobarlo no está de más que le presentemos al lector la tabla que sigue, tomada íntegramente de La Revolución Cubana. Premisas económicas y socialesdeOrlando Valdés García. Tabla que corresponde a 1948, el año de posguerra y anterior al 59 de mayor inflación en el precio de los alimentos en Cuba.

Tabla II

Producto Unidad de medida Precio en pesos, 1948, octubre
Carne primera(res)  lb 0.40
Carne segunda(res)  lb 0.29
Leche fresca Litro 0.25
Leche condensada Lata 0.20
Manteca lb  0.50
Arroz lb 0.20
Pan lb  0.19
Frijol negro lb 0.40
Papa lb 0.10
Mantequilla lb 1.60
Azúcar lb  0.10

Incluso en tan desfavorable año, con los 45.00 pesos que en el mes obtenía una familia de trabajadores agrícolas promedio (siempre según el referido informe de la ACU), se podrían haber comprado, si se hubiera querido invertir todo lo ganado en ello, 155 libras de carne de res de segunda, lo que al dividirse entre los seis miembros de dicha familia (promedio obtenido a su vez por la ACU) correspondería a 25 libras per cápita. En cambio una “típica” familia de hoy, con tres personas y solo una sin ingresos, percibiendo salarios de 450 pesos cada una, solo podrían comprar, a 35 pesos la libra de carne de cerdo, 26 libras, o sea, más o menos 9 per cápita al mes.

Y que conste que no hemos querido hacer el cálculo presente para carne de res, al solo obtenérsela en los carísimos establecimientos en divisas, o en el mercado negro, a riesgo de pasar más años preso que el mismísimo Edmundo Dantés, y en este caso solo por receptación, que si se le aguantó la pata a la vaca…

Se habla por último en ¿Por qué la Reforma Agraria? de la monótona dieta del obrero agrícola cubano, compuesta por un 24% de arroz, un 23% de frijoles y un 22% de viandas, y el que elaboró el estudio en forma literaria nos dice con profundo patetismo: “Una familia que un día y otro se sienta a la mesa, o lo que haga las funciones de mesa, para comer siempre lo mismo, con ligerísimas variaciones: arroz, frijoles, viandas…” Algo que hoy, después de 50 años, se ha extendido a toda la población, y que en más de una ocasión ha sido presentada en nuestros medios como una dieta muy saludable.

La última vez, al menos que yo recuerde, fue en el programa Pasaje a lo Desconocido, del rubicundo, ventrudo y bien vitaminado compañero Taladrid, en que un profesor medio macilento insistió en que arroz, frijoles y viandas, con un huevo, no recuerdo si frito o hervido, era la base –y el todo- de una dieta superior a la mediterránea.

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